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Jon Mendi

|   Mi√©rcoles 19 Mayo 2010

Al entrar en la primera de las granjas de cerdos que he visitado, accedimos a una nave oscura y según entramos se oyeron numerosos ruidos metálicos. Allí estaban las pobres cerdas inmovilizadas en pequeñas jaulas metálicas que les impedía moverse, pero al vernos entrar se ponían en pie, esperando quizás recibir esa caricia que seguramente no habrán recibido en la vida.

Irantzu

|   Mi√©rcoles 19 Mayo 2010

Me sorprendió lo fácil que fue entrar. Simplemente empujando una puerta. El olor era penetrante. Al entrar a la primera pocilga todos los cerdos se levantaron asustados. Sus tristes ojos nos miraban. Me sentí muy mal. Me avergonzaba de pertenecer a una especie capaz de ser tan cruel. Entonces grabamos el video, hable nerviosa e intente expresar lo que veía, aunque sabia que no había palabras para describir aquello. Ese miedo, ese dolor que deben sentir…

Edgar

|   Mi√©rcoles 19 Mayo 2010

El estado mental de algunos humanos no permite desarrollar la sensibilidad necesaria para poder empatizar con el resto de animales, sólo con los de su propia especie y a veces ni eso.

Vive Vegano
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