Igualdad Animal | Organizacin internacional de derechos animales
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|   Miércoles 2 Junio 2010

«Lo que he visto en el curso de la investigación han sido miles y miles de detenidos y detenidas a los cuales se les ha quitado el simple derecho a existir.

Simples objetos para ser explotados hasta el final de sus días para después ir a engordar las ganancias de la industria de la carne.

Rostros de cerdos cansados en cuyos ojos se podía leer la total resignación de una vida pasada en prisión.

Pequeños recién nacidos, entumecidos por el fortísimo olor del amoníaco de la orina estancada, que caían y morían en las heces de sus madres, incapaces de entender dónde se encuentran y el destino que pronto les llegará… niños a los que la sociedad humana, inconsciente y consumidora de carne, ha arrancado sus derechos a disfrutar de una infancia de afecto y calor maternal.

Algunas veces en el curso de nuestras visitas encontrábamos individuos en agonía o muertos en los pasillos de las naves. Esa triste visión, por sí sola, me llevaba a la conclusión de que, dada esta situación y la vida que estaban viviendo, para ellos la muerte era sólo una liberación.

Seres sintientes que nuestra sociedad nos ha enseñado a no considerar como personas, sino como simples cosas que irán a formar parte de nuestra alimentación con su carne y sus derivados, cosas que nos entretendrán o darán compañía cuando estemos aburridos, cosas que podrán padecer nuestra violencia física cuando estemos alienados de nuestra rutina cotidiana, cosas que…

He participado con gran interés en esta investigación, consciente que las imágenes obtenidas ayudarían a conseguir un cambio a nivel social, para ayudar a las personas humanas a tomar consciencia sobre el mundo macabro de la industria de la carne y al mismo tiempo alcanzar una empatía con las otras especies animales, y consecuentemente adoptar un estilo de vida vegano.

Cada vez que salía de cada granja era como volver a entrar en otra dimensión.

Todos los días, hasta poco antes de la presentación de la investigación, llegaba a casa después de una larga noche tratando de obtener material para el trabajo de investigación, y antes de ir a dormir, las imágenes de todo lo que había visto me invadían la mente cada vez que cerraba los ojos, como una pesadilla perenne, pero yo esta pesadilla no la vivía en primera persona.

Hubo alguien que dijo que para los animales es un eterno Treblinka… yo lo he visto con mis propios ojos.»

Vive Vegano
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