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|   Miércoles 26 Mayo 2010

Anoche fue una noche más de visita. Entramos en varios sitios. Acabo de levantarme, y parece una lejana pesadilla.

Entramos en una granja, la cual parecía que estaba abandonada, pero al ver luz en una de las ventanas, seguimos buscando.

Una sala tras otra, dos de mis compañeros no paraban de mirar y sacar fotos, mientras yo iluminaba el camino con una linterna. El suelo estaba lleno de cucarachas y excrementos.

– Mira ese rincón… ¡está lleno de huesos!–. Me giro, y había cabezas de cerdos, mezcladas con piedras, y trozos de carne. Sacamos fotos.

– A lo mejor antes era un granja, y ahora lo utilizan de almacén.– nos dice M., mientras observamos sacos de pienso colgados en la pared.

–Puede ser, aún así vamos a la nave que tiene la luz, por si hubiera algo.–

Seguimos caminando, mientras nos tapamos la nariz, ya que el aire es cada vez más nauseabundo. Las moscas no paran de chocarse con nosotros y las ratas corretean a nuestro lado.

Por fin llegamos al la última nave, donde vimos la luz. La puerta esta cerrada, pero sólo hay que deslizar un pestillo para entrar.

Un cuarto muy pequeño, con un total de cinco madres, algunas ya habían parido. La primera madre, tenia unos seis lechones. Estaban unos encima de otros, durmiendo. Pero al fondo de su celda, vimos a uno que estaba muerto. Estaba al lado sus pies. Ella intentaba tocarle, estirando sus patas traseras una y otra vez , pero no conseguía nada . Ni siquiera podía darse la vuelta…

Al lado, se levanta otra madre, y nos enseña el aborto, que acababa de tener. Se ven los lechones formados, recubiertos de sangre y placenta. Ella no nos para de gruñir.

Vamos hasta el fondo, las otras tres madres nos olisquean con miedo, y su expresión en los ojos es de tristeza y confusión. Siempre la misma mirada.

Observar esto repetidamente, ver que son miles y miles las cerdas inseminadas para traer al mundo hijos que serán arrebatados continuamente por culpa de nuestro estilo de vida no es fácil de comprender cuando las miras directamente a los ojos y entiendes que ellas no quieren estar ahí.

Vive Vegano
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